Mónica Rincón: “Ser mamá significa estar vulnerable siempre”

| |

Mónica RincónMónica Rincón eligió cambiarse de canal y pasar más tiempo con sus hijos, los mellizos Vicente y Clara, que acaban de cumplir diez meses. Estuvo catorce años en TVN, pero sintió que era hora de partir a CNN Chile. 2011 fue un año de aprendizaje para la periodista. Gran parte de ese período lo pasó en la UTI acompañando a su hija pequeña: Clara nació con síndrome de Down. “Hay que dejarse sorprender por los hijos. No espero de Clara nada distinto de Vicente: quiero que sean felices. Ella me ha enseñado que no hay que ponerle límites”.

Mónica Rincón, convertida en nuevo rostro ancla de las noticias de CNN Chile, advierte que el horario en que suceda esta entrevista no dependerá de su nueva agenda laboral, sino que de sus hijos. Sus mellizos Vicente y Clara, quienes cumplieron diez meses el pasado lunes. Sus guaguas, “sus cachorros” como les dice ella, acaban de sumar trescientos días de vida que no han sido fáciles ni para ellos, ni para ella, ni para su marido, el empresario José Manuel Galdames.

Es un sábado en la mañana y Mónica, nacida bajo el signo de Sagitario en Concepción el año 1974 según Wikipedia y el año 1975 según ella, llega manejando un Alfa Romeo negro, cuatro por cuatro, automático, con asientos de cuero, que pertenece a su suegro. No lleva maquillaje, está a cara lavada, con el pelo tomado en una cola, anteojos negros grandes, un chaleco sin mangas acolchado blanco North Face y unas botas de cuero oscuras hasta la rodilla. Cuando se baja del auto, camina con paso firme, seguro, hacia el restaurante. Mientras lee el menú, anuncia que no tomó desayuno y ordena tostadas, té, mantequilla y mermelada. Con el dedo índice mueve la pantalla de su iPhone y aparecen dos fotos que la llenan de alegría: una con un niño con los ojos redondos, azules, grandes, y otra con una niña con los ojos rasgados. Se emociona con las imágenes de sus hijos. Pero ese trozo de intimidad que comparte, sólo dura segundos. Mónica -dice- no habla de su vida privada. Sólo agrega que su familia es un tesoro y que, como tal, debe protegerlo.

Por el momento lo ha logrado. Muy convencida de que la periodista es ella, de que la que está expuesta en los medios, por su trabajo, es ella, y no el resto de su familia, le cuesta desclasificar episodios personales. No transa. Lanza, por ejemplo, que la historia de amor con su marido, con quien lleva siete años de matrimonio y se conocieron por un amigo en común, es muy bonita. Cuenta que se convirtió en madre el año pasado y que cuando tenía un mes de embarazo su doctor le dijo que eran mellizos. Eso no fue una complicación para ella. Al contrario. Pese a que todo se multiplicaría por dos, la noticia la recibió feliz.

-Yo estaba chocha, tener mellizos lo encontraba increíble, total. No tenía experiencias familiares previas eso sí, pero estaba súper contenta.

-¿Siempre planificó convertirse en madre a esta edad?
-No, no me resultó antes nomás (risas). Quería hijos cuando llegaran. No resultó antes y resultó ahí nomás. Creo que hay hartos prejuicios al respecto. Dicen: “Oh, está en la televisión, por eso”. O ni siquiera, porque podría ser una ejecutiva de empresa que no ha tenido hijos, y se diría: “Está privilegiando su carrera”. Eso es un prejuicio porque si pasara con un hombre que tuviera 38 o 40 años que no ha tenido hijos, no habría ese rollo. Antes, cuando me entrevistaban y yo leía las noticias de todos los fines de semana y feriados, y Juan José Lavín estaba en la misma situación que yo, a Juan José nadie le preguntaba: “Oye, ¿es muy terrible para tu señora estar los fines de semana sola?”. En cambio a mí, siempre me lo preguntaban.

Clara, su hija, nació con síndrome de Down. Por complicaciones propias de su condición, tuvo que pasar ocho meses internada en la UTI.
-Como para todos los que les toca vivir algo así, fueron meses de incertidumbre, largos y duros. Pero uno se apoya mutuamente y construye lazos muy bonitos con otras familias. Eso me dio fuerzas, pero sobre todo ver a mi hija luchar. Yo me siento afortunada de haberlo enfrentado acompañada de una gran familia, de buenos amigos y de un marido excepcional. Y de haber tenido a equipos médicos de un tremendo nivel humano y profesional.

-Claudia Aldana ha vertido a través de sus columnas en Revista Ya lo que significa tener un hijo con síndrome de Down, ¿cómo lo vive usted?
-A ver (piensa largo rato). Para mí, que tuve mellizos, entre la Clara y Vicente no hay ninguna diferencia. Ninguna. Tal vez la única diferencia más evidente es que mi Clara tiene los ojitos achinados, pero salvo eso no hay ninguna otra. Encuentro preciosas las columnas de la Claudia. Me identifico con ella en algunas cosas y en otras no, porque creo que las vivencias de todas las mamás son distintas y particulares. Para mí, la Clara es un regalo maravilloso igual que Vicente, los dos son los niños más deseados y queridos del mundo. Sé que cuando te lo dicen es una noticia dura, pero con lo maravillosos que son no puedo ver más que con alegría su nacimiento. Tiene necesidades especiales la Clara, pero es una luchadora, es exquisita, preciosa y la adoro. Alguien me preguntó el otro día: “¿Tienes una hija con síndrome de Down?”. “Sí”, le dije, “y tengo otro hijo con los ojos azules”. ¿En qué sentido lo dije? En el sentido de que es una característica genética más, así como un niño que tiene pie plano: vas a tratar de ayudarlo con algunas cosas. A mi Clara hay que tratar de ayudarla con otras herramientas, pero no tiene ningún límite para mí. Hay gente que vive súper complicada por la vida, en total desamparo emocional y de todo tipo, sin ninguna red, sin ningún apoyo. Entonces a mí, o sea, me parecería mal agradecido estar triste por… Todos tenemos momentos de tristeza, obvio, pero yo me siento súper agradecida por la familia que tengo, por los amigos que tengo.

-¿Cómo le cambió la vida convertirse en madre?
-Es una revolución. Primero, una revolución de tiempo porque es una locura, ser mamá ya es una locura. Creo que estoy mucho más alegre. Sigo siendo esencialmente yo. Fíjate que yo, no sé, en este cuento de cuestionarlo todo, creo que más que me haya cambiado la vida la maternidad, hubo muchas cosas de la vida que me prepararon para ser mamá.

-¿Ejemplo?
-No sé. Por ejemplo, venirme de Concepción a Santiago y dejar a mi familia me dio un cierto temple y coraje que es importante para ser mamá. Porque cuando uno pasa a ser mamá pasa a ser absolutamente vulnerable; yo tengo esa sensación, que es una de las sensaciones nuevas, de que soy yo misma pero vengo con una preparación para ser mamá. Yo siento que uno queda vulnerable para siempre, siento que ser mamá es sinónimo de ser para siempre vulnerable.

-¿Antes no era vulnerable?
-Pero no a este grado, porque claro yo era vulnerable si le pasaba algo a un amigo o a cualquier persona que quisiera, pero en general son personas que se valen por sí mismas. Pero con tu hijo no pasa eso, depende completamente de ti, entonces uno queda vulnerable para siempre. Es una vulnerabilidad preciosa… Me imagino que cuando tengan quince años estaré esperando que vuelvan de una fiesta, porque no los voy a dejar encerrados en la casa, pero la angustia de decir: “¿Va a volver o no va a volver? ¿A qué hora?”, sentir que tú misma ya no decides sólo por ti. Uno se vuelve completamente vulnerable para siempre. Es ese lazo que no se corta nunca, nunca vas a dejar de ser madre, nunca jamás, entonces tu hijo depende en ese grado de ti. Creo de verdad que al final, y qué pena no darle el crédito a quien corresponde, pero una vez leí que los hijos eran unos sobrevivientes desde que se caen de la cama un segundo hasta cualquier otra cosa que les pueda pasar. Todos nosotros somos sobrevivientes. Yo creo que la sensación más nueva que tengo es ésa, porque la vida me preparó para ser mamá. Es una sensación de mucha más alegría y de vulnerabilidad eterna. Cualquier cosa que les pase a ellos te duele más que nada en el mundo.

-¿Qué espera de su hija Clara?
-Yo creo que hay que dejarse sorprender por los hijos. No espero de Clara nada distinto de Vicente: quiero que sean felices. Ella me ha enseñado que no hay que ponerle límites y me conmueve con su alegría, ternura y coraje.

Las razones de su partida
Cuando tenía tres meses de embarazo le ofrecieron conducir el programa “Estado nacional” en TVN y ella lo interpretó como un voto de confianza de parte de sus jefes. Cuando cumplió seis meses y medio partió al canal, sin pensarlo dos veces, a dar la noticia de que Osama Bin Laden había sido capturado y asesinado. Estar conectada a la urgencia de la noticia es algo que la mueve por instinto. Así fue, también, para el terremoto del 27 de febrero de 2010. Mónica Rincón fue la primera en salir al aire en TVN. Dice que en cuanto terminó el remezón, repetía como un mantra en su casa de Lo Barnechea, mientras su marido la escuchaba atónito: “Tengo que irme al estudio al tiro”. José Manuel la llevó hasta el canal conduciendo a toda prisa por la Costanera.

-Él es un hombre bueno, que admiro profundamente, un buen amigo. Es muy querido por sus amigos, y con razón, porque es un hombre muy leal. Él cuando dice que es tu amigo no lo hace con cualquier persona.
Cuando lo dice es porque él se la va a jugar de verdad por esa amistad. Es un hombre muy centrado.

Pese a toda su trayectoria en TVN, donde dejó amigos, condujo programas de documentales y cumplió catorce años de carrera sin interrupciones, sus hijos fueron una de las tantas razones que la llevaron a decidirse por cambiar de casa televisiva: quería tener más tiempo para ellos. Además, Mónica dice que para crecer profesionalmente era necesario dejar la comodidad del que había sido su lugar de trabajo por tanto tiempo. Asegura que no es que esté escapando de nada, ni que se haya sentido subvalorada por la estación estatal.

-En algún minuto del pasado a lo mejor sentí que no estaba avanzando tanto, ahí me fui a estudiar inglés afuera y después a la vuelta empecé a hacer entrevistas políticas.

-Los canales hacen evaluaciones de sus rostros, ¿cómo fue la suya?
-Mira, es que uno se entera, pero no sabe tanto porque no te las muestran. Te cuenta tu jefe que saliste bien evaluada. Han salido otros estudios, uno se hizo inmediatamente después del terremoto y ahí salí súper bien. Hubo otro que hizo Wikén y otro hace un año en que salíamos las tres mejor evaluadas: la Consuelo (Saavedra), Mónica (Pérez) y yo.

-¿No le pidió nada TVN para quedarse?
-No. No llegamos a acuerdo al respecto. En el fondo, lo que me ofrecían (guarda silencio). Lo que puedo decir es que lo que me ofrecieron en TVN no me hizo dudar de lo que me estaban dando en CNN. Y creo que eso, al final, habla de que yo tenía ganas de partir.

Mónica hará dupla con el periodista Daniel Matamala en el noticiero central de CNN Chile en un horario que todavía está por definir. Curiosamente, ella le hizo a Matamala ayudantías en la Universidad Católica y ahora será su pareja televisiva.

-Cuando partió, la generación de periodistas formada por usted, Mónica Pérez, Consuelo Saavedra, Constanza Santa María, prometía cambiar la forma de hacer noticieros en Chile, que no serían meras lectoras. ¿En qué quedó eso?
-Es que somos generaciones distintas, yo tengo 36 años, tengo cuatro años menos que la Cony, diez años menos que Mónica Pérez, vengo de una generación más joven. ¿Sabes de dónde nace la confusión? Empecé muy chica. Hice la práctica en Canal 13 y después me fui a TVN. A los 21 años yo ya estaba trabajando. Nunca he hecho ninguna promesa pública de no ser sólo una lectora de noticias, pero nunca lo he sido tampoco. Por ejemplo, se me ocurrió inventar algo que no existía: un programa que se llamaba “En qué mundo vives”, que era de temas internacionales.

-En la TV chilena, a diferencia de la europea o americana, muchas veces la conductora pasa a ser noticia por la ropa que usa. Muchas visten casi traje de noche…
-Lo importante es la noticia y no ser tú el centro. Aunque me encanta la ropa, tengo ene, lo encuentro entretenido. Imagínate, con catorce años en televisión tengo el megaclóset y está bien, me gusta. Soy vanidosa. ¿Para qué voy a decir que no soy vanidosa? Soy vanidosa y me carga eso de añadir “como la mayoría de las mujeres”. Porque es como decir “yo y todas lo somos”. Yo soy vanidosa, me gusta salir bien en la televisión. Fuera de la tele no me maquillo, se ve. Sólo lo hago para la televisión, matrimonios o fiestas. Y se ve que es así: ahora no estoy vestida como lo hago para salir en pantalla. También les presto mi ropa a amigas.

-¿Tienes amigas en la televisión?
-Como empecé reporteando, ellas tienen que ver con mis inicios: la Mónica Sanhueza es amiga mía, la Catalina Edwards, la Carola Ricke, la Tere Barría, la Ángela Robledo, somos un grupo que nos juntamos harto y hacemos happy hours. Nos decimos “Las víboras”.

-En Estados Unidos las grandes mujeres ancla de los noticieros terminan con programas estelares con sintonías envidiables. En Chile no sucede así…
-Encuentro que es un desperdicio. Me parece una locura que Cecilia Serrano se haya ido para la casa a los cuarenta. El paso del tiempo es más injusto con las mujeres que con los hombres. Éste es un país en que hay muchas cosas que son desechables, desde la ropa hasta otras cosas. ¡Anda a encontrar una zapatería para arreglar un zapato! Es un buen ejemplo que, en general, se traspasa a las relaciones humanas. Como soy del sur, para mí las relaciones humanas son súper importantes y los amigos también.

Esta cosa desechable se traspasa a muchos ámbitos: se exacerba la juventud y se ningunea la experiencia. Esta máquina, la tele, quiere productos nuevos. En el ámbito de la entretención ¿cuántas mujeres hay en Chile? No se valora la experiencia como se debiera. Tampoco creo que la edad te dé derecho a estar eternamente en un lugar. Pero creo que se da un fenómeno súper distinto en Europa y otros países, donde hay conductoras de noticieros centrales que tienen más de cincuenta años. Acá nos falta valorar la experiencia, porque tú te demoras mucho más en llegar a pantalla. Lo ideal es que se valore más la experiencia, los estudios anexos, las especializaciones que se realizan. Ahora, también hay cosas absurdas como pensar que el noticiero central es el paso final de la carrera de un periodista y después se transforman en jarrones chinos que nadie sabe qué hacer con ellos. A mí me parece que un noticiero central es una etapa más en la vida de un periodista. Después de eso puedes hacer otras cosas.

-¿Nunca fue un problema en TVN que fuera hermana de Ximena Rincón, presidenciable?
-Nunca fue tema en el sentido de que sé que muchos de mis parientes están en política, y lo que sí estuvo claro es que nunca los iba a entrevistar. Eso me parece evidente que no. Nunca los hubiera querido entrevistar tampoco. Y creo que ellos menos, porque saben cuán duras son mis preguntas. El periodismo, como me dijo Nibaldo Mocciatti, tiene que ser un ejercicio de antipoder. No sólo de los poderes políticos, sino que también religiosos, gremiales, etcétera. Esa independencia se logra sólo parándose en la vereda del frente del poder. Eso trae cierta cuota de soledad a los periodistas. Veo difícil ser amigo íntimo de un político.

-¿Cómo es la relación suya con su hermana Ximena Rincón?
-Ahh no, es que ¿sabes qué? tampoco.

-¿Por qué?
-Porque no hablo de la Xime.

-¿Ni siquiera de su infancia con ella?
-No. Prefiero no hablar de ella, pero porque en general prefiero no hablar de mi familia. De mi vida privada yo no hablo.

-¿Tampoco me puede responder qué posibilidades le ve como presidenciable?
-Menos.

-¿No me puede decir ni una generalidad de Ximena?
-No.

-Por razones personales…
-No sé cómo decirlo. Prefiero no hablar de mi hermana. Es una entrevista sobre mí.

Más tarde, Mónica agregaría vía correo electrónico: “De mi hermana, a quien quiero y admiro mucho, no hablo públicamente”.

Publicado originalmente ne Revista Ya de El Mercurio

Comentario de on Viernes, junio 1st, 2012. Clasificado en Actualidad. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta, o trackback a esta entrada

Usted debe estar conectado para publicar un comentario Iniciar sesión

01 05 06
07 Sigueme 08

09
10

Recibe los artículos nuevos de esta página en tu correo.

11

Únete a otros seguidores:

12

13